Social Icons

rss feed email

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La nube en pantalones


Maiakovski relata que, viajando en tren por Rusia, compartía departamento con una joven. Imaginemos la escena y la época: una señorita burguesa sentada sola frente a un desconocido de dos metros de alto. Cuando la chica vió que el tren iba a penetrar en un túnel, se sobresaltó, temiendo que aquel hombretón fuera a intentar algo aprovechando la oscuridad. Maiakovski, al percatarse del sobresalto de la muchacha, le dice para tranquilizarla: "No se preocupe, señorita, soy una nube en pantalones".

Según lo soltó, se dió cuenta de que se trataba de un gran verso. Y cuenta que se pasó el resto del viaje dando charla a la chica -por la que no tenía ningún interés- para asegurarse de que había olvidado la frase.

Según se bajó del tren, la anotó en una de las libretas que siempre le acompañaban. Así nació el libro La nube en pantalones, en cuyo Prólogo leemos:

Con mi corazón sangrante desgarrado en harapos excitaré
la mente de ustedes
que sueña en cerebros reblandecidos
cual cebado lacayo en mugriento sofá;
hasta hartarme me burlaré, atrevido y mordaz.

Ni una sola cana mi alma tiene,
ni en mis años hay ternura senil.
La fuerza de mi voz atruena el mundo
y con veintidós años
camino enhiesto, hermoso.

¡Ustedes los delicados!
que sobre tiernos violines recuestan el amor
o, si rudos son, sobre timbales.
Nunca podrán hacer como yo,
volverse del revés y ser todo labios.
Vengan y aprendan.

Damas pulidas envueltas en sedas y batistas
que humedeciendo los labios hojean los libros
como cocineras un libro culinario:
¡dejen esa decencia de ligas angelicales!
Si quieren
amaré la carne hasta la locura
y, tornasolado como el cielo,
si quieren
seré intachablemente delicado:
no seré un hombre,
sino una nube en pantalones.

En el mundo no existe una Niza florida.
Hoy glorifico de nuevo
a hombres cansados como un hospital,
y a mujeres sobadas como un refrán.

2 comentarios:

Brétema dijo...

Independientemente de la capacidad versificadora de este genial poeta, podremos o no aceptar de buena lógica la argumentación al prologo de su libro. Creemos que un verso no consolida un poema. Este queda definido y estructurado desde el interior humano, desde la base misma del sentimiento. Las palabras, los versos, gatean por las paredes del alma y plasman una realidad que se moldea y se cuece en los talleres del dolor, la injusticia y la impotencia. Gritamos para avivar la llama de nuestra propia rebeldía e inconformismo, para ser "nosotr@s"
salpicados de ilusión y de miedos.
Aplacamos nuestros temores en la forja del olvido y avivamos la llama con los vientos de la esperanza.
Un saludo, Grupo Poético Brétema.
Aprovechamos la ocasión para invitarte a nuestro blog:
http://grupo-bretema.blogspot.com/

Javier Díaz dijo...

Preciosos versos de Maiakovski y magnífica presentación de los mismos. Enhorabuena.