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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 28 de febrero de 2015

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo.
Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía
y en los desiertos del corazón yacen
las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.
Hicimos lo que no debíamos haber hecho:
solo nuestra generación conoce el precio que pagamos.

El viento sopla en contra y las cosas amadas se pudren,
y nosotros aparentamos disfrutar del amor, el ron y el ruido.
Dialécticos y extraños, aún sentimos magua por Cartago,
que un día fue alegre y poderosa.
Las olas siguen batiendo los malecones
y los hombres importantes
exhiben los velos y el vello púbico de las prostitutas del templo,
mientras un funcionario interino escribe
números que no le gustan en impresos amarillos,
anclado a una oficina gris en una ciudad infecta.

Lo que no tenía que haber pasado ocurrió,
llenando el presente de acechanzas y damnificados.
En otra parte hubiésemos hecho otras cosas,
hubiéramos tomado medidas para vigilar nuestra impaciencia.
Pero estamos amarrados a esta tierra
con pesadas cadenas amargas.
Los camaradas que luchamos juntos, y corrimos juntos
y nos abrazábamos,
hemos partido atrapados por nuestro maelström interior,
cada uno hacia nuestra propia equivocación,
en la siniestra dirección de algún conflicto local o íntimo.
No quedan pues amigos para traicionar:
solo los institutos donde aprendimos a mentir
y donde nadie nos habló de nuestros padres y nuestra lengua.

La ciudad nos acoge como si fuéramos lobos solitarios,
y nosotros nos acurrucamos como niños maltratados:
viendo como otros paladean mundos de triunfo
rumiamos amores perdidos en especulaciones abstractas.
En nuestra juventud de héroes
pasábamos por alto todo, pero no a todos,
ni siquiera a los que se quedaron a mitad de camino
para instalarse en sus propias batallas domésticas
o se apartaron a un lado para ser absurdamente valerosos.
Los espejos devuelven imágenes odiosas
del pantano hediondo en que han varado las islas.
Resistimos con el pelo revuelto anunciando canas
mientras los adolescentes aprenden ahora los siete pecados capitales.

El círculo perfecto del tiempo se traza sobre piedra:
dado que los cerdos se han transformado de nuevo en hombres
podemos regresar por fin a casa, supurantes,
sobre nuestros escudos.

(De Exopiélago)

sábado, 21 de febrero de 2015

Recomposición, descomposición


Un análisis que vaya más allá de lo superficial, de lo sensorial o mediático, puede descubrirnos que las cosas no siempre son lo que parecen. O incluso que son todo lo contrario de lo que parecen. Lo novedoso muchas veces es decrépito. Lo que se nos vende como muy radical pudiera ser meramente cosmético.

Pudiera darse el caso de que lo que se nos exhibe como "democrático" no sea sino caudillismo, seguidismo obtuso. Que lo que parece crítico no cuestione la base del poder, esto es, la propiedad. Sigan ustedes explotándonos, pero un poco más suavemente, porfa. Dejen de ganar un poco, para que nada se  pierda. Que sólo somos socialdemócratas.

Aún más: lo que se presenta como recomposición, digamos de la "izquierda" (ay no, "izquierda" no, qué digo, caca), puede que sea solamente la etapa final de una descomposición que viene de lejos. Y que lo que queremos sea esperanza pudiera acabar siendo sólo desesperación.

Cierto: lo que sea con tal de echar a los fascistas y a sus tontos sánchez. Pero cuando la marea de ilusión dé paso al reflujo desesperanzado, debe permanecer en pie al menos una línea de defensa. Una milicia de la inteligencia. Algo más que el muro de las lamentaciones.

En cualquier caso, como cantaba Benedetti, "para bien o para mal, nada va a quedar igual". De una u otra manera, la historia dará con nosotros. O sea.

sábado, 14 de febrero de 2015

Exopiélago

El combatiente curtido con el corazón en la boca
se ha metido en una trampa,
ha sido maldecido con una condenación oscura:
ninguna mano acude a sostenerle ahora,
convertido en un extraño entre extraños,
varado en una pleamar seca y solitaria.

La ruina le alcanza y le devora,
despreciado por los dioses blancos
que desembarcaron en estas playas sedientas
antes de que las islas se sumergieran.
Fija la mirada en el lavamanos se pregunta
cuanto ha perdido, mientras el viejo dolor sigue fluyendo.

Ya nunca habrá para él puertas abiertas,
ni invitaciones doradas a la mesa de los hombres poderosos,
pero los niños siguen jugando y creciendo,
y sueñan. Ni una caricia, ni una idea, ni un beso,
ni una mirada se habrán perdido.
Quedarán a la deriva para los buceadores del futuro,
que excavarán en nuestras derrotas y hallarán sufrimiento,
y verdades equivocadas, y sollozos, y disputas.

Le obligaron a ser salvaje para ser libre,
solo entre las multitudes de un siglo atroz,
uno más de una generación desconcertada
que aún no ha podido probar su valía.

Su nombre se pierde con los años
en el mismo limbo en que amarillea su cara ya olvidada:
remoto de estas gentes está en otra parte,
perdido en los jardines del futuro,
con una espada,
sombrío.

sábado, 7 de febrero de 2015

El muro

"La censura da su venia a los cuervos y atormenta a las palomas", escribía Décimo Junio Juvenal. Estaba acostumbrado al ninguneo en las armas de la poesía. Y a las sucesivas decapitaciones y censuras de artículos en la prensa burguesa. Era parte de la guerra, digamos: entre el interés de mis artículos para los lectores o la debida compostura con los amos, no había color. Así fui desaparecido de Canarias7 y de La Provincia. No digamos ya El Día o Diario de Avisos, para los que a mi condición de 'rojo' se une la no menos deleznable de 'canarión', por lo cual jamás se dignaron publicarme ni una línea.

Expulsado del territorio de la prensa enemiga, durante bastante tiempo conseguí colocar mis escritos en medios digitales, a los que nunca terminaré de agradecer su amplitud de miras. Cierto, cada uno tenía menor difusión que la prensa capitalista y subvencionada, pero permitía que pudiera plantear algunas ideas y diese cauce a la rabia que me consume.

Sin embargo, ultimamente no logro colocar ni una chincheta en el corcho de los digitales al uso. Ya no gusta lo que digo, no interesa o no parece relevante. Vuelvo a ser la voz que clama en el desierto, y la verdad es que no tengo vocación de Juan el Bautista. Igual tienen toda la razón, y me he convertido en una Casandra insoportable, que no está "en la onda".

Seguiré, no obstante, desmenuzando las palabras en el molino de las ideas. No puedo evitarlo. Aunque lo que escriba se pierda en la inmensidad del océano. No sirvo para las campañas de venta de imagen, curriculums electorales, autobombo y chalaneo. Es decir, que no sirvo, no sé si me explico.