miércoles 15 de julio de 2009

Manual de la Alegría (XIX)

Algunas cosas húmedas y desbocadas
se han adherido a mi alma como una enredadera solitaria,
como claves submarinas o laboratorios insomnes.
Aligerar el equipaje no es una tarea sencilla,
por eso ardo en el fuego de las noches sagradas
y palpita mi corazón con el dolor de las articulaciones.
Cuando era joven me sabía invulnerable
rodeado de libros, amigos y palabras.
Lo que parecía eterno ha dejado de serlo
y ahora soy otro distinto
al que está retratado en tu memoria,
aunque sea mi rostro el que recuerdes.

Me he reencarnado en este hombre extraño,
con una caligrafía extraña.


domingo 12 de julio de 2009

Llamando a las puertas del infierno

Mañana, lunes 13, participo en la presentación de Llamando a las puertas del infierno, una frenética y desternillante novela de la canaria Esperanza Suárez. Será en el Club Prensa Canaria a las ocho y media de la noche. Se trata de una novela magníficamente escrita, con una prosa ágil, cargada de ironía y muy imaginativa. Y en la que la protagonista, Clara, comprueba que al morirse no acaba la eterna lucha con la burocracia. No cumple los requisitos para entrar en el cielo. Ni en el infierno. Y, como todo el que tropieza con la muralla administrativa, echa mano de una "cuña": la de un diablo mediocre e interesado. Vamos, la vida misma. Confieso que empecé a leerla por ver, e inmediatamente quedé enganchado: tuve que acabarla de un tirón. Y a carcajadas. No se la pierdan.

miércoles 8 de julio de 2009

Emplazado

Tengo cita con una bala en Samarkanda,
en la humedad crepuscular de Afrasiab.
Me espera un kilo de dinamita en Samarra,
en la orilla izquierda del Tigris.
Me acecha una granada en Orán,
o un vómito de sangre en Nankín,
la muerte en cualquier ciudad vestida de tristeza.

Me alertan amargamente las lechuzas.
Me avisan las miradas aviesas.
Me informan las entrañas sacrificadas.
No hay remedio:
tengo una cita en Samarkanda.

(De Diario íntimo de una bomba a punto de estallar)


Sirinok, de Rodolfo Santana

domingo 5 de julio de 2009

Decoro

El católico derechista y recalcitrante que preside el Congreso de los diputados español (el mismo que se pone de los nervios cuando ve a un ministro sin corbata) ha dado orden a los bedeles de la cámara para que no dejen entrar a nadie vestido "sin el debido decoro", con el añadido de "sea el que sea". ¿Se referirá a decoro como "pureza, honestidad, recato" o acaso a "nivel mínimo de calidad de vida para que la dignidad de alguien no sufra menoscabo"? Me temo que este ayatolá de la moda, engreído y fatuo, se refiere más a lo primero que a lo segundo. Es la inevitable tendencia del facherío: uniformarnos a todos y taparnos a todas. Si el Congreso tuviera el debido decoro estaría legislando para que mejorar la calidad de vida de la inmensa mayoría de los ciudadanos del Estado, es decir, las asalariadas y los asalariados. Y no, como hasta ahora, para garantizar cada vez mayores beneficios a las grandes corporaciones capitalistas. No, no tienen maldito decoro, aunque se vistan de frac y se ahoguen en corbatas.


La Orquesta Club Flambo interpreta Train samba, con arreglos de Rodolfo Santana

miércoles 1 de julio de 2009

Manual de la Alegría (XVIII)

Todos los lugares a los que has viajado
nunca han estado allí realmente,
jamás son lo que pudieron haber sido.
Por cada camino elegido hay una bifurcación desechada,
o cientos, que nunca recorriste,
otra cosa que pudiste haber hecho y no hiciste,
y otra palabra, otro silencio, otro gesto,
otra mujer que se cruzó en tu vida.
Dentro de ti, no obstante, cada cosa está en su sitio:
siempre cae una ligera llovizna en París,
y la muchacha que te sonreía en la guagua
y que nunca has vuelto a ver,
era, en realidad, la mujer perfecta.
Hemos sido atracados en el camino:
el viaje interior es el que importa.

domingo 28 de junio de 2009

Perdón

Permítanme que pida perdón. A mis padres y hermanos, que han sufrido las consecuencias de mis ideas. Que pida perdón especialmente a mi compañera porque, por decir las cosas que digo, varias veces ha dejado de entrar un sueldo en casa. Y a mi hijo, porque si su padre no fuera tan bocazas, no tendría que afrontar una vida tan austera.

Pero también pido perdón a mis antepasados, por permitir que Canarias se haya convertido en una cueva de ladrones. Y a nuestros descendientes, por no haber impedido que se pavimente y se venda hasta el último metro cuadrado de nuestra tierra.

Pido perdón a los viejos y bondadosos maestros republicanos, porque mucho largar, pero las escuelas públicas sólo sirven para el fracaso escolar y el adoctrinamiento religioso.

Pido perdón a los parados, porque no conmuevo a nadie para que su situación cambie. Y a los que agonizan en listas de espera, porque toda esta palabrería no les acerca un solo día a la operación que necesitan.

Pido perdón a los inmigrantes pobres, que son recibidos como perros, mientras seguimos arrastrándonos servilmente ante los europeos.

Pido perdón a las víctimas de que, con mis impuestos, los peores terroristas (esos de chaqueta y corbata) hayan invadido su país y lo ocupen con tropas mercenarias.

Pido un perdón irredimible, porque voy a seguir peleando con el cuerpo, con la sangre, con la voz, con el alma.

Pido perdón a todos.


La Orquesta Club Flambo interpreta Summer Samba, de Rodolfo Santana