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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 13 de diciembre de 2014

La monarquía de Saló

La República de Saló fue el Estado creado por Benito Mussolini en el norte de Italia, ocupado por la Wehrmacht alemana, tras su destitución y arresto el 25 de julio de 1943, y su posterior liberación por las tropas alemanas el 12 de septiembre del mismo año. 

Esta república fascista, montada a toda prisa cuando las fuerzas aliadas tomaban las regiones del sur del país, fue un simple títere del régimen nazi, y tenía formalmente su capital en la ciudad de Roma, aunque casi todos sus líderes residían en la pequeña localidad de Saló. Existió del 23 de septiembre de 1943 al 25 de abril de 1945, fecha de la insurrección partisana en Génova, Turín y Milán. El 27 de abril Mussolini fue detenido por los partisanos y ejecutado al día siguiente, camino que siguieron otros grandes capitostes fascistas.

Si el régimen fascista italiano había sido terrible desde 1921, con la República de Saló las fuerzas nazi-fascistas se entregaron a una auténtica ordalía de sangre, represión y muerte. Todo ello acompañado de orgías y depravación, conscientes de que el régimen tenía los días contados y la derrota de Alemania era inevitable. Un siniestro "a vivir que son dos días", digamos.

Es lo que tienen todos los finales de régimen. Así que no les extrañe la brutalidad de los recortes sociales en España, ni los mangoneos de jueces para tapar corrupciones, ni las leyes fascistas para implantar un estado policíaco, ni el descaro con que mienten ministros y medios de comunicación, ni las infantas "indefensas" que delinquen "por amor", ni los "pequeños nicolases". Con total descaro: sin vergüenza ni compasión.

La agonía puede durar un año o diez, puede ser más o menos dolorosa, pero esto se cae a pedazos.

C'est fini, o sea.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Desembarco

Como una oceánica marea de azogue,
como mares llenándose de alcrebite,
el destino ha llegado, el tiempo del bienmesabe
y de los relámpagos persistentes que gotean
un alba gris y madrugadas coloradas,
bajando a la arena húmedo, silencioso, letal.

El día que esperabas, el día terrible está llegando,
con violentas tempestades y aguaceros de plomo,
disolviendo las mercaderías,
los márgenes comerciales, el agiotaje,
sobre piedras verdes que han tocado el tiempo
y solitarios malecones bañados por la sal,
en una costa turbia.

Entre el temporal y la luz cegadora,
entre caracolas y bodegas interiores y galerías crepusculares,
desciende en cierto océano, en cierta orilla, en cierto dique,
un ejército que sube de las sentinas del buque de la historia,
una multitud densa, nutrida de geografía silenciada
y estremecimiento.

Náufrago en estas islas, espero agonizando
entre viejos camaradas vestidos de banderas transitorias
y mujeres amadas y niñas entreabiertas
y barrancos de esperma,
con la sumergida lentitud con que me hieren afiladas
tus siete estrellas en el corazón.

(De Exopiélago)

sábado, 29 de noviembre de 2014

Teología de la pederastia

La pederastia y otras depravaciones no son una anécdota en la ICAR (Iglesia Católica Apostólica Romana). Desde que el emperador Constantino se apropió de la entonces pequeña secta para convertirla en religión oficial, la ICAR no es sino una religión de Estado, fundamentada en el control de la actividad sexual de las personas y en la alianza con el "poder secular", esto es, con la clase dominante, que cristianizaba manu militari.

Cuando a inicios de la Edad Media se convirtió en un poder feudal, y para garantizarse que los dineros y riquezas no se les fueran de las manos en herencias y repartos de tierras, la ICAR dio una vuelta de tuerca más e impuso el celibato a sus sacerdotes –con la excepción de los curas católicos del rito copto, que a día de hoy siguen casándose con las bendiciones del Estado Vaticano–.

Esa obsesión de control omnímodo explica el empeño de la ICAR en impedir la libertad sexual, los métodos anticonceptivos, el aborto o el condón. No tratan de "defender la vida", sino su propio e ilimitado poder de injerencia para impedir el sano disfrute de la sexualidad.

Esta enfermiza y sistemática represión sobre una actividad esencial del ser humano, esta necesidad de dictadura tiránica sobre lo más íntimo, deriva, necesariamente, en burda depravación y graves disfunciones psiquiátricas. Por ejemplo, la pederastia que, de forma sistemática, se extiende por la Iglesia en todos los países del mundo. La enorme cantidad de casos denunciados delata una conducta generalizada –por no hablar de los no denunciados–.

Es lógico: lo que no se vive con naturalidad, aflora como perversión. Hasta en los gestos y el tono de voz melifluo que tanto conocemos. Ya saben: "dejad que los niños se acerquen a mí".

En el Estado español, que a la Contrarreforma y la Inquisición superpuso cuarenta años de dictadura nazi-fascista bajo el palio de la ICAR, denunciar los casos de pederastia, el que el cura te "metía mano", ha tropezado sistemáticamente con la vergüenza de las víctimas en una sociedad del más casposo machismo, y en lo inimaginable de atreverse a denunciar ante una justicia nacional-católica totalmente aherrojada.

Sacudirse la chibichanga más de dos veces, después de mear, era vicio, nos enseñaban. Pero lo que verdaderamente es pecado es no sacudirnos esta lacra medieval de una santísima vez. Porque la pederastia no es la excepción, sino la consecuencia inevitable de la ideología y las imposiciones católicas.

El Concordato es un infierno, o sea.

sábado, 22 de noviembre de 2014

La gente del margen


Y entonces, los grandes engranajes,
las terribles ruedas dentadas,
ennegrecidas, se ponen a girar.
En cartabones de cemento se extiende la ciudad
junto a la costa. Los hombres vienen y van,
se apresuran en este bosque gris y sofocante,
atrapados en la rueda de los deseos.

Tu ejército espera acampado en los barrios periféricos,
en las barriadas polvorientas y hacinadas,
en las cuestas, en los parques destrozados,
en las esquinas adversas,
en el margen.

Respiran a medias, se encorvan como mulas,
sudan agobiados, escupen, tienen tos,
cambian pañales, se pintan, encienden el televisor.

Sangre de tu sangre, si escribieran su vida
en viejas libretas amarillas, sólo tendrían cuentas,
semáforos, ambulatorios,
pretéritas fotos en una caja de caramelos,
loza por fregar, velatorios, bautizos,
y un corazón desesperado.

La infinita soledad del hombre.