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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Balada nocturna en La Portadilla (Serenata para Bette Davis)


El humo liado y empaquetado,
esa cosa que llaman cigarrillo,
se desangra o desceniza esta noche
de calima y luna y calles.

El yodo del mar llega sobre las azoteas
que se vuelven atónitas
hacia las quillas rectangulares de los muelles.
Coronadas por antenas, respirando
lentamente
el humo del hachich bajo los párpados dormidos
de la city, las horas de la noche hacen fintas por los armarios sudados
y se desploman sobre el hedor de los orines.

Sube el agua a los depósitos.
Bette Davis aplasta la colilla
y bajo las farolas respira regularmente
una húmeda y oscura masa abandonada
sobre una negra balsa de basalto contraído.

Bette Davis nunca conoció La Portadilla,
pero estamos todos enamorados
de los ojos de Bette Davis.
Aquí nadie es Blanco Anglosajón Protestante,
ni siquiera pretendemos imitar a Henry Fonda
en "El mejor Hombre".

En nuestras noches la atmósfera
se llena de sueños, jadeos y cuentas,
de niños que piden agua y viejos que tienen tos.

Somos un ejército terrible
que espera acampado en los arrabales.

Y estamos todos enamorados de los ojos de Bette Davis.


sábado, 19 de noviembre de 2016

La muerte de un luchador


Podría decir de él muchas cosas. Que soportó una infancia de hambre y penurias. Que trabajó desde los trece años asfaltando carreteras. Y conduciendo camiones. Y en las galerías de agua de Botazo. Y, sobre todo, toda una vida conduciendo los "coches de hora". Que fué delegado sindical y miembro del comité de huelga en la durísima batalla de AICASA en 1971, bajo las terribles condiciones del fascismo. Que perteneció a las Comisiones Obreras en la clandestinidad. 

Podría decir que estuvo, como su dolorido corazón, a la izquierda, siempre a la izquierda, lo más a la izquierda. Que durante décadas ese corazón se mantuvo latiendo a fuerza de pura voluntad, de luchar contra la enfermedad cada día. Que hizo de la amabilidad su presente continuo. Que amaba la vida y odiaba la injusticia. Que fue hasta el final un hombre recto y absolutamente honrado.

Sí, podría decir todas estas cosas, y muchas más. Pero permítanme el egoísmo de señalar que, ante todo, era mi padre. Y que, al fin, en esa derrota que a todos aguarda, se me ha ido el viejito. 

Hasta que sea yo el que muera te llevaré conmigo. Como siempre, dispuesto, con el puño en alto.


sábado, 12 de noviembre de 2016

Intensamente deslizar el ingrávido...


Y quiero marchar con ella hacia delante,
hacia el lado que crece la mañana,
porque me he desposado con el pueblo
¡y estoy en puro amor arrebatada!
(Susana Esther Soba)

Intensamente deslizar el ingrávido
momento del romance o del panfleto,
desesperadamente asirse a trozos de un cristal
que brilla desperdigado en la aurora,
olfatear incesantemente una nueva salida,
la vía científica de una forma resuelta e intransigente,
beber hasta las heces
la amargura del presente
con las lágrimas y la fe clavadas
en un futuro que se nos adviene incierto,
palpitar compartiendo la miel infinita
del amor
y mantener afilada la pluma,
el arma,
la bandera
y la imaginación
mientras sea necesario un poema, un verso,
una palabra de amor,
la militancia.