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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 25 de julio de 2015

Oración

(A Abdalá Ochalan, en señal de solidaridad)

Haznos arder de furia y de vergüenza.
Déjanos ver el rostro de los que te han entregado a los verdugos,
la espesa complicidad con que permitimos el genocidio.
Derriba los muros de nuestras mentes intoxicadas.
Desgárranos los párpados cerrados
ante los niños con las tripas esparcidas,
ante los caseríos bombardeados.
Y haznos arder en pura llama roja.

Porque los asesinos te encarcelan,
y no quiero acostumbrarme a sus babosas,
asquerosas, podridas mentiras,
haznos arder.

Con las mismas armas que envían mis gobernantes
a reventar a tus muchachos,
haznos arder.
Porque los criminales nos compran y nos venden,
nos vigilan y nos adulan, nos drogan y nos ciegan,
haznos arder.

Con tu gente gaseada en las montañas,
o encendida en el exilio,
o prendida en holocausto para iluminar al Dólar,
haznos arder.

Haznos arder de furia y de vergüenza.

Amén.


sábado, 18 de julio de 2015

¿Unidad para qué?


Está claro que la unión hace la fuerza y que la unidad es mejor que la división. Dicho sea cuando ahora mismo lo que se discute en el Estado español son las formas de una posible unidad de fuerzas de izquierda o asimiladas, Pero la forma burocrática que adopte esa unidad no lo es todo. La cuestión esencial es el objetivo que persigue. Vamos, digo yo.

¿Unidad para nacionalizar la banca y los sectores estratégicos de la economía (electricidad, transportes, comunicaciones, distribución de alimentos y bienes de consumo), quitándoles el poder de las manos, o unidad para pastelear con ellos y decir aquello de "tristemente no hay alternativa"?

¿Unidad para salir de las instituciones imperialistas (euro, Unión Europea, OTAN) o unidad para "hacer lo que se pueda" y seguir en lo mismo ("de entrada No")? ¿Unidad para una renta básica y universal de subsistencia, o para pequeñas medidas de caridad?

¿Unidad para que paguen más los que más tienen, subiendo los impuestos a las rentas del capital y las grandes fortunas y liquidando las triquiñuelas evasoras, como las SICAV o la RIC? ¿O unidad para seguir los dictados de la UE, del Eurogrupo, de la mafia financiera del IV Reich?

¿Unidad para desmontar las estructuras fascistas del Estado, acabar con la monarquía y con los privilegios clericales? ¿O unidad para hacer declaraciones vacuas y gracietas al "Jefe del Estado", mientras todo el aparato del capitalismo de Estado sigue intocable?

¿Unidad para liberar Canarias del dominio imperialista español y europeo, o unidad para mantener el colonialismo? ¿Unidad para avanzar hacia una República Socialista Canaria o para seguir insistiendo en el centralismo españolista?

¿Unidad construida sobre la movilización obrera y popular, en la lucha, o unidad sólo a efectos publicitarios y electoralistas? ¿Unidad para avanzar, para convencer, para vencer, o unidad para trincar cacho al precio que sea?

Sí, ya he oído el inteligentísimo argumento de que si se dicen las cosas claras se pierden votos. Menuda pedagogía. Y menuda confianza en el pueblo ("la gente" en neolengua). Pero uno quiere políticos, verdaderos dirigentes populares, no míseros contables.

Agradecería, pues, cierta aclaración sobre de qué unidad se trata. Porque para ir y no llegar, mejor no ir. O sea.

sábado, 11 de julio de 2015

Democracia, personas, personajes


En cualquier organización popular verdaderamente democrática, los cargos y los candidatos no se eligen de abajo a la cúpula, sino de abajo a arriba, nivel a nivel. Esto es, no se votan carteles publicitarios, sino a compañeras y compañeros reales, no abstractos. Personas a las que conocemos directamente, sabemos de su compromiso, su entrega, su capacidad, su comportamiento en el trabajo, en el barrio, en las reuniones, su preparación y hasta en las sensaciones de su comunicación no verbal.

Ni se nos pasaría por la cabeza votar a quienes nos representen por teléfono, como si se tratara de los candidatos a Eurovisión, mandando un SMS, pongamos por caso. Los líderes verdaderamente democráticos lo son porque vienen apoyados por personas concretas, reales, tangibles. Sin ellas no son nada. Bien podrían decir de sí mismos lo que escribía León Felipe: “Yo no soy más que una voz –la tuya, la de todos– / la más genuina, / la más general”.

Lo mismo cabe decir de los posicionamientos y propuestas comunes. A nadie se le ocurriría aprobar algo sin debatirlo, sin sopesar los pros y los contras, sin matizar. No parece de recibo, ni democrático, ni participativo, votar un texto colgado en un tablón de anuncios en plan “o lo tomas o lo dejas”, sin más.

En cambio, para los partidos y organizaciones burguesas los afiliados son pura “masa”, seres abstractos que eligen a otras abstracciones: la de personajes dados a conocer por los medios de comunicación (burgueses, claro) y presentados como “líderes”. No se trata de organizar al pueblo, sino de “encuadrarlo” en la muchedumbre anónima que aclama al “jefe”.

Aquí todo es puro marketing, postureo, farfolla. No es el pueblo el que elige al líder, sino el líder el que elige la “franja de electores” a la que va destinado su “producto”. Y el “producto” varía en función de las encuestas. Estos son mis principios, digamos, pero, si no los puedo “vender”, tengo otros. El sacrosanto “mercado” es el que manda.

En ese modelo de partido, lo importante es que la masa sea amorfa pero siga al “jefe”, aplauda al “jefe”, vote al “jefe”. Y, una vez hecha la “venta”, al “jefe” le sobra ya la opinión y los intereses del “cuerpo electoral”.

Por eso lo que importa es ponérselo fácil a los “clientes”. Nada de latosas reuniones, actividades, esfuerzos, “comidas de coco”. Elijamos al dux con un clic de ratón o de móvil, cómodamente desparratados en el sofá. Uy, mira como tiembla el sistema. Pero qué guapo, qué listo, que bien habla.

A mí que me lo piquen menudo, que lo quiero para cachimba.

sábado, 4 de julio de 2015

Siamo i barbari

Somos los bárbaros caídos sobre las ciudades,
los extraños criados en la montaña,
en laderas y barrancos.

Nos hemos acostumbrado
a estas gentes de hábitos extraños.
Vestimos como ellos,
paseamos entre ellos,
nos confundimos con ellos.

Sólo de vez en cuando,
hacia el crepúsculo,
una mirada torva,
una idea salvaje.