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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

jueves, 26 de mayo de 2016

Mariana Pineda


¡Oh, Qué día tan triste en Granada,
que a las piedras hacía llorar
al ver que Marianita se muere
en cadalso por no declarar!

Marianita, sentada en su cuarto,
no paraba de considerar:
"Si Pedrosa me viera bordando
la bandera de la Libertad".

¡Oh, Qué día tan triste en Granada,
las campanas doblar y doblar!

Como lirio cortaron el lirio,
como rosa cortaron la flor,
como lirio cortaron el lirio,
mas hermosa su alma quedó.

¡Oh, Qué día tan triste en Granada,
que a las piedras hacía llorar!


[Romance popular recogido por Federico García Lorca en su obra Mariana Pineda]

[El 26 de mayo de 1831 la monarquía borbónica ejecutó a garrote vil a la joven viuda de 26 años, con dos hijos, por luchar por las libertades contra el absolutismo y por no delatar a sus compañeros]

sábado, 14 de mayo de 2016

Aeronave


Blanco sobre nuestras cabezas,
un destello de luz como una bala
dirigida letalmente al corazón del norte.

Rígido y aéreo, cruza el cielo
y desaparece. La urbe
sigue latiendo entre motores
de combustión interna
y geometría.

Abajo apretamos el paso
en el aire espeso de la ciudad marítima,
nos deslizamos empapados
de octubre y gasolina.

sábado, 30 de abril de 2016

Horarios


Ya no viven los dioses en la ciudad.
Laboriosos demonios se esconden
ahora en sus grietas,
allá donde el sol nunca llega,
donde los adolescentes comparten
labios atornillados y caricias peligrosas.

Caminamos apresurados sin mirar
las profecías escritas en el hormigón
de las paredes, los extraños signos
que pregonan el final del tiempo
o el pálpito de otros universos.

Tensos como ballestas
entramos y salimos a nuestros negocios,
ardemos en congojas y contabilidades,
descendemos al infierno y al trabajo.

El recuerdo de los besos desaparece
volando en el humo y en las horas,
desertando de la precisión del cronómetro.