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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 30 de enero de 2016

Emboscado


Agazapado en la azotea
te escondes de los helicópteros artillados
que vigilan desde el cielo.

Acuclillado abrazas el Kaláshnikov.
Revisas una vez más la munición.
Agachas la cabeza.
Contienes la respiración.
Fuera acecha el leopardo
que ya te daba caza en las sabanas de África.
El hambre que te devoraba,
que se llevaba a los hijos.
Y los caprichos del señor feudal,
y la sed, y la tos, y el frío,
y la peste bubónica.

Sientes el aliento denso
del monstruo siempre enemigo:
los conquistadores españoles,
las tropas de asalto de las SS,
los marines yanquis,
Mauthausen,
el holocausto nuclear.
Su sombra se extiende más allá,
el poder,
las alas negras,
el miedo.

Amartillas el arma.
Sólo hay una forma de vivir.
Te pones en pie.
Apuntas.
Respiras.
Disparas.


sábado, 16 de enero de 2016

Babilonia


Barridas por el viento,
tus calles trazan el mapa del olvido.
No hay anotaciones sobre la torre de Marduk
ni sistemas de ecuaciones.
El fantasma de la bella Amytis
no encuentra sus jardines.
Ni siquiera hay justicia en la flor de los reinos,
porque el divino Shamas
es menos poderoso que los bombarderos.
De la Puerta de Dios solo quedan
la arena y los elementos.

Hermosa Babilonia,
¿qué extraña caducidad
te ha disuelto con las lluvias?



sábado, 9 de enero de 2016

¡Ay, Marcelo!


Estimado Marcelo: Asegura el Ministro de Interior del Reino de España, Jorge Fernández Díaz –quién además nos ha revelado tu nombre– que eres su Ángel de la Guarda y que, en esa labor, fundamentalmente, le ayudas a aparcar su coche todos los días. A pesar de mi racionalismo impenitente, no me queda otra que creerle. O eso, o pensar que el ministro de la policía es un tipo que oye voces –“un poco más, un poco más, a la derecha… ahí” –.

Puede que haya gente descreída que piense que todo esto es un síntoma más que se suma al de condecorar imágenes de vírgenes por sus “méritos policiales” –y me imagino a la susodicha estatua de madera arremangándose las faldas y corriendo tras el ratero de turno al grito de “¡al ladrón, al ladrón!”.

Peores cosas hemos visto, y a mayores fenómenos paranormales hemos asistido. Por ejemplo, al presidente del gobierno español denominando su propia ley represiva como “Ley Mordaza”. Claro que, en el caso de Rajoy, todo son prodigios, encuentros en la tercera –o cuarta– fase o directamente milagros “marianos”, tal que su “don de lenguas”.

Pero, yendo al grano, lo que me preocupa es que alguien tan cualificado como un ángel –¡nada menos!– termine trabajando de “gorrilla” aparcacoches. Sé que los derechos laborales han sido liquidados por el gobierno, pero ¿te han hecho contrato, Marcelo? ¿Indefinido o temporal? ¿A jornada completa o por horas? Oye, que si hace falta montar un piquete de protesta, avisa. Aunque terminemos todos en la cárcel, que en España ese es el destino de los “protestantes”.

Estoy por recomendarte que cambies de patrón. Conozco miles de canarios y de españoles a los que les hace mucha más falta un “ángel de la guarda” que al señor ministro. Y no para que les aparques el coche, sino para que les ayudes a rebuscar comida en los contenedores de la basura. O un sitio donde cobijarse este invierno. Hombre –digo, ángel–, un poco más de trabajo sí que es, pero mal andamos si hasta las criaturas celestiales se me van a poner de parte de la oligarquía.

Tú mismo, Marcelo.