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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido,para escribir estas cosas que te cuento,para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski).

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

martes, 1 de mayo de 2018

Manual de la Alegría (XXVII)


El aire transparente de las cosas diminutas
es el que respiramos una y otra vez sin fin.
Nada hay de qué arrepentirse,
no se detienen los instantes para que nos aferremos a ellos.
Una pequeña acción, un gesto solo
que no pretende ser más de lo que es,
y toda nuestra vida habrá cambiado.
Hay quien ve desfigurada su historia
por no subirse a tiempo en un tranvía;
un teléfono que comunica precipita a una mujer
en el abismo de una noche impensable.
A nuestro lado pasa una ambulancia
cuando volvemos contentos de algún pequeño triunfo.
Mientras lees esto cómodamente en tu sillón favorito,
alguien desde el quicio de una ventana
mira obsesivamente al vacío.


domingo, 1 de abril de 2018

Rap & Roll


La marea en llamaradas
y la ciudad encandilada,
Nadie duerme, todos velan:
la madrugada desmantelan.
Las sustancias feroces,
no hay ángeles ni dioses.
Es la luz de las sirenas,
anticipo de la trena.

El martillo del vacío
te deja el cuerpo frío.
Algunos no se rinden,
algunos no se venden.
Se mantienen, insisten,
aguantan y resisten.
En las calles calcinadas,
sin dinero y sin nada.

Tanto tienes tanto vales,
del margen no se sale.
Al paro condenados,
a vivir agazapados.
En las calles calcinadas
sin dinero no eres nada.
El naufragio soportamos,
donde otros son lo amos.

No me callo, yo reviento,
la palabra lanzo al viento.
De estos tipos no me fío,
éste es mi desafío.
La rueda gira y gira,
y se nos va yendo la vida.
Se la llevan los ladrones,
accionistas y patrones.

La ciudad en llamaradas:
a la calle en barricadas.
La ciudad en llamaradas:
a la calle que no es nada.
Ni me callo, ni reviento,
que en sangre viene el viento.
A la calle, escandalera:
la ciudad en fogalera.

jueves, 1 de marzo de 2018

Manual de la Alegría (XXVI)


En un lugar del corazón reconstruimos
las ruinas de la edad y los esfuerzos vertidos
en combates dispersos y sueños derrotados.
En esa válvula mitral o ventrículo del alma,
o castillo interior, o jardín diminuto,
mantenemos intactas las esperanzas.
Cuando soplan el siroco y la calima,
queda un lugar habitable aún en este territorio:
algo de dignidad en la desgracia,
algo de estoicismo en el sufrimiento,
algo de coraje en la desdicha,
el valor indomable de los hombres libres.

jueves, 1 de febrero de 2018

Manual de la Alegría (XXV)


Hay quienes vagan por su existencia
en un adormilamiento perpetuo,
ocupados en hacer tolerable una vida absurda,
cada uno soportando naufragios
para los que no es consuelo la sabiduría,
ni las gotas de felicidad consumidas
en caricias fugitivas a las que jamás volveremos.
Sin embargo, en los próximos cinco mil millones de años
el sol seguirá saliendo cada mañana.

Todo acaba, pero todo empieza,
y los niños siguen jugando en las calles.