Social Icons

rss feed email

Featured Posts

Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Sueño del asesino


En su habitación descansa el matarife,
satisfecho en su placidez sanguinaria,
con la piel de roca y el alma tierna.
Otras veces cruza la noche con sigilo
para caer sobre la presa y su carótida,
seccionando el flujo de la sangre
con una penetración gélida de acero.

Duerme hoy, sin embargo, el asesino. Navega
en sueños por la monarquía de los monstruos,
por las veredas de un cielo en que los ángeles
están armados con Smith & Wesson y chequeras
y las nubes son esponjosas y parabellum.

Por esta noche
estás a salvo.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Chófer


Al amanecer sube al esqueleto metálico
para cruzar las calles como arboledas
dejando atrás el hogar y el humo.
Siempre adelante, al corazón del torbellino,
a la ondulante tormenta de tráfico y de criaturas,
rodando, rodando, rodando.

Descifra el movimiento y las distancias,
los giros, las vueltas, las palpitaciones,
para recorrer la jornada y el relámpago,
las señales, las ondulaciones, los signos,
rodando, rodando, rodando.

Su alma es ancha y el camino largo.
Un día y otro día y otro día,
dibujando las mismas líneas
en la alfombra urbana.
A nadie interesa su corazón,
ni los surcos en su rostro anónimo,
ni su religión, ni sus amantes.
Sólo que siga en el asfalto,
rodando, rodando, rodando.

A veces busco en su mirada
un territorio común donde encontrarnos,
un reconocimiento trémulo y apresurado.
Otras veces sospecho que me escucha,
que percibe mi tristeza o mi cansancio,
mientras cierra las puertas y seguimos
rodando, rodando, rodando.

Marca la ruta de mis palabras.
Yo consigo trayecto y poesía,
movimiento, dirección, sentido.
Metáforas que se desplazan. Aire.
Y él sigue
rodando, rodando, rodando.

sábado, 27 de agosto de 2016

Ariadna


Alguien en la calle te pregunta
por una dirección o un rastro,
por un edificio o una quimera,
atravesando el espacio que le separa
y te separa. Entonces
atisbas un rostro que puede ser el tuyo,
o una mirada perdida,
el gesto de una mano
o la curva de una cadera.
Trazas en el aire una línea
indicando un rumbo o una derrota.
Da igual donde señales. No importa
la belleza de Teseo o su apostura:
no hay hilo que seguir a parte alguna
ni salida para este laberinto.