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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 18 de febrero de 2017

Acechanza


Nos extendemos sobre las ciudades como una horda maravillada,
con el corazón extasiado ante su maquinaria de humo;
nos apoderamos de sus edificios
como una ascendente espuma de hierro, y como el oligisto
corroemos sus cimientos, los remaches plateados,
los símbolos inconmovibles, las gárgolas dominantes.

Arrastramos con nosotros el polvo de las laderas,
la humedad sombría de los barrancos,
un cierto gesto intransigente,
la sobriedad de los desarrapados.

Y esperamos. Esperamos pacientemente que gire el universo,
que los dioses envíen a sus augures,
que llegue, de entre nosotros,
aquél que nos llame a romper las amarras,
aquél cuyas palabras nos despierten el corazón,
que nos diga, justamente, lo que necesitamos oír,
y no otra cosa.

En el arcén de la autovía de la historia, esperamos.
Esperamos para quitarnos estas ropas, estos modales,
el frío del alba, el sí señor, el qué le vamos a hacer,
el hollín azulado, la resignación amarilla, el olvido malva,
la sumisión gris
y el miedo.

Esperamos, pacientemente,
el toque de a degüello.

sábado, 4 de febrero de 2017

Desembarco


Como una oceánica marea de azogue,
como mares llenándose de alcrebite,
el destino ha llegado, el tiempo del bienmesabe
y de los relámpagos persistentes que gotean
un alba gris y madrugadas coloradas,
bajando a la arena húmedo, silencioso, letal.

El día que esperabas, el día terrible está llegando,
con violentas tempestades y aguaceros de plomo,
disolviendo las mercaderías,
los márgenes comerciales, el agiotaje,
sobre piedras verdes que han tocado el tiempo
y solitarios malecones bañados por la sal,
en una costa turbia.

Entre el temporal y la luz cegadora,
entre caracolas y bodegas interiores y galerías crepusculares,
desciende en cierto océano, en cierta orilla, en cierto dique,
un ejército que sube de las sentinas del buque de la historia,
una multitud densa, nutrida de geografía silenciada
y estremecimiento.

Náufrago en estas islas, espero agonizando
entre viejos camaradas vestidos de banderas transitorias
y mujeres amadas y niñas entreabiertas
y barrancos de esperma,
con la sumergida lentitud con que me hieren afiladas
tus siete estrellas en el corazón.

sábado, 21 de enero de 2017

Prometeo

  
"Mi alma arde en pura llama roja"
(ALONSO QUESADA)

Cuántas veces has circulado por mis venas, amarga y espesa,
cuántas veces ha centelleado mi corazón en el instante púrpura,
cuántas veces, amor, has sido almizcle solitario
o la fragancia del mundo.

Arrebatada y triste, como una enredadera solitaria
has acompañado en la noche a este niño solo perdido en lamentos,
hemos caminado juntos por túneles desconocidos
llenos de ojos nocturnos,
nos hemos sumergido en tinieblas húmedas
y quemaduras de ámbar.

Mi alma se funde con la tuya de forma compacta y sagrada,
como las vetas del ébano de Makasar,
se desboca en tu boca y en tu risa resbala,
se vuelve fuego y luz y alegría,
crece más allá de los ladrillos del planeta
y de la eclíptica,
se vierte en ciertas cosas oscuras y salvajes.

Y tú que te abrazas a mi corazón
como a una roca vieja y calcinada.




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