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Para escribir he nacido

Para vivir he nacido, para escribir estas cosas que te cuento, para hablar del tiempo deslizándose árido como la sal o amable como la brisa.

Camaradas

Necesitamos un arte que saque a la república del fango (Vladimir Maiakovski)

Sobre nuestros escudos

Hubo un tiempo en que pudimos haber llegado al tiempo. Ahora los augures sacan beneficio de cada profecía y en los desiertos del corazón yacen las flores en el pelo, el guirre, Ho-Chi-Minh.

Hombres libres

Cuando soplan el siroco y la calima, queda un lugar habitable aún en este territorio: algo de dignidad en la desgracia, algo de estoicismo en el sufrimiento, algo de coraje en la desdicha, el valor indomable de los hombres libres.

Adargoma

La fila india del Adargoma, con la formación que ganó el campeonato juvenil de Gran Canaria en 1976.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Quítate tú para ponerme yo

Si se necesitara una prueba de que la ideología burguesa penetra hasta el tuétano a quienes se dicen de izquierdas y/o anticapitalistas, aunque sean reformistas –descarto, evidentemente, al partido de derechas autodenominado PSOE–, esta sería que no hubiera Unidad para derrotar al partido franquista. Que los cálculos electoralistas o las ansias de ser califa en lugar del califa impidieran un bloque unitario frente al fascismo y la reacción. Que la estrechez de miras y la ambición mezquina nos llevara, una vez más, a la derrota.

Quienes priorizan barrer a la “competencia” a toda costa, quienes derrochan prepotencia por el simple hecho de ser tratados más amablemente por las televisiones de la oligarquía, deberían hacérselo mirar. Todo lo que sube, baja. Lo que hoy son trompetas triunfales, mañana pueden ser lágrimas y crujir de dientes. Lo que hoy cae simpático, mañana puede causar repugnancia. "O quam cito transit gloria mundi", que decía Thomas de Kempis en Imitación de Cristo.

Es lo que tiene la soberbia: "Cuando los dioses quieren perder a los hombres, los vuelven ciegos. Y así siguen obstinados hacia su infortunio". Si no se lograra la Unidad –y ésta es imprescindible, urgente, prioritaria– habrá que plantearse apoyar a quienes más hayan apostado por ella o, como mínimo, a quienes menos palos en la rueda le pongan.

Ustedes mism@s, compañer@s.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Maestra

Llegas, maestra, en otoño
a enseñar las fábulas y la vida,
las metonimias y los números romanos.
Acudes al sur calcinado de mi patria
o al pie de los volcanes encendidos,
allá donde se atisbe el futuro
o resista en piel una esperanza.

Cargada de libros y libretas,
de programas, dictados y bolígrafos,
te enciendes al contacto de los niños
o caes asesinada por las administraciones.

Yo hubiera querido tu trabajo duro,
la pasión con que penetras la inconsciencia,
la señal de tu nombre en las almas
a la luz de las mañanas venideras.

Pero sólo puedo amar tus ojos cansados,
tus manos morenas blancas de tiza,
tus labios entreabiertos que me enseñan.

sábado, 30 de agosto de 2014

Fascismo

La consecuencia de no haber derrotado al fascismo, sino haber pactado con él –no otra cosa es la famosa “transición”– es que no sólo no se le puso fin, sino que es el propio fascismo el que se enseñoró de los últimos 39 años en el Estado español, manteniendo intactas sus principales columnas sustentadoras: monarquía, jueces, policía, oligarquía financiera y mediática, etc. Y, lo que es peor, una base social a la que nunca llegó ni un atisbo de pedagogía antifascista.

Por el contrario, ha sido el fascismo triunfante de la transición-trasacción el que ha ido determinando en qué consistía la “democracia”, quienes eran “demócratas” y quienes no. Han aprendido que mantener una apariencia formal de “democracia” es la mejor manera de dominar de forma total. Y de engañar más y mejor a la “chusma”.

Incluso, cuando hace falta –y para eso gozan de mayoría absoluta–, se dejan de “mariconadas” (en su propio lenguaje) y hacen y deshacen sin cortarse un pelo. Eso sí, en trajes de Armani, que eso de las camisas pardas o azul falange está muy demodé.

Uno se asombra de que aún no haya Unidad para echar al partido fascista del gobierno. Y de todas las instituciones. De que sigan los cálculos electorales mezquinos y no se afronte la realidad. Por mucho que mortifique.

O sea.

sábado, 23 de agosto de 2014

Balada del No hay olvido

A veces el destino de tus lágrimas llega hasta mí
como un arma terrible ardiendo con el tránsito de los besos,
entre restos de amor que discurren barranquera abajo,
como un sanguinolento pleamar de vino y de substancia,
de fríos amaneceres sin sonido, de metales insistentes
y de mariposa que agonizan con la ausencia.

A veces eres mujer y otras veces nenúfar;
a veces es perfume de ciruelas lo que circula por tus vasos linfáticos,
y esfuerzos humanos como palomas entre la noche y el tiempo.
Has conservado una tendencia amarga, un sabor solitario,
el aire encadenado sobre las ciudades.

A veces te desangras en los lavabos
o mueres de sobredosis en los retretes,
o te duermes borracho en los gélidos parques centrales
tal que bosques enjaulados de la city.
A veces te enamoras y otras veces respiras a medias:
tu corazón es un océano sin orillas, un lecho junto al frío,
un portal huido, un dominio acuchillado los domingos.

De cada uno de estos días negros a la deriva
recuerdo tu sombra contra las esquinas y los semáforos,
como un ciervo perdido en la espesura,
entre la masa sudorosa y apresurada,
con su directa indiferencia o su espeso latido.

Yo defiendo lo tenaz que aún sobrevive en tus ojos,
la esperanza que nace a cada paso posterior a cada derrota,
como si fueras algo que se transforma perpetuamente.

Un día de estos vas a descender de los rascacielos,
vas a subir de las alcantarillas,
vas a desenvainar palabras duras como filos de espadas,
vas a traer un cierto gesto intransigente, un magma regurgitado.

Un día de estos te vas a encender con venas y con saliva,
con dedos y pezones y pestañas nocturnas;
vas a inundar con amapolas y relámpagos
estas calles que huelen a cebolla mojada y nidos de gaviotas,
pintando con sangre sumergida las escuelas y los barrios periféricos.

No hay olvido.