Te ves diminuta
y blanca
entre mis brazos,
enredada en mis pies,
con tus labios rojos
en mi sexo.
La habitación es fresca
como tu boca.
Liviana
y húmeda,
tus ojos siempre
sonríen
mientras te amo
-con delicadeza,
como si fueras a romperte-.
Echo de menos
tu piel
y los geranios.
Evaluación de avances y estado actual de la Cátedra UNESCO
-
Con el objetivo de evaluar los avances y el estado actual de la Cátedra
UNESCO “Políticas públicas para prevenir la violencia contra las mujeres:
nuevos ab...
Hace 1 día



No hay comentarios:
Publicar un comentario