Te ves diminuta
y blanca
entre mis brazos,
enredada en mis pies,
con tus labios rojos
en mi sexo.
La habitación es fresca
como tu boca.
Liviana
y húmeda,
tus ojos siempre
sonríen
mientras te amo
-con delicadeza,
como si fueras a romperte-.
Echo de menos
tu piel
y los geranios.
Más allá de la regularización: los cuidados y la red que sostienen a las
mujeres migrantes
-
La regularización como llave de derechos fundamentales Hablar de
regularización administrativa parece, desde la mirada institucional,
simplemente un cruce ...
Hace 2 días



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