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sábado, 19 de noviembre de 2016

La muerte de un luchador


Podría decir de él muchas cosas. Que soportó una infancia de hambre y penurias. Que trabajó desde los trece años asfaltando carreteras. Y conduciendo camiones. Y en las galerías de agua de Botazo. Y, sobre todo, toda una vida conduciendo los "coches de hora". Que fué delegado sindical y miembro del comité de huelga en la durísima batalla de AICASA en 1971, bajo las terribles condiciones del fascismo. Que perteneció a las Comisiones Obreras en la clandestinidad. 

Podría decir que estuvo, como su dolorido corazón, a la izquierda, siempre a la izquierda, lo más a la izquierda. Que durante décadas ese corazón se mantuvo latiendo a fuerza de pura voluntad, de luchar contra la enfermedad cada día. Que hizo de la amabilidad su presente continuo. Que amaba la vida y odiaba la injusticia. Que fue hasta el final un hombre recto y absolutamente honrado.

Sí, podría decir todas estas cosas, y muchas más. Pero permítanme el egoísmo de señalar que, ante todo, era mi padre. Y que, al fin, en esa derrota que a todos aguarda, se me ha ido el viejito. 

Hasta que sea yo el que muera te llevaré conmigo. Como siempre, dispuesto, con el puño en alto.


2 comentarios:

Francisco González Tejera dijo...

Abrazo enorme camarada y amigo Teo!! Estará siempre contigo. Mucha fuerza!!!

Chema Tante dijo...

Con mi sincero sentimiento

http://www.lacasademitia.es/articulo/firmas/muerte-luchador-teodoro-santana/20161121150924061152.html