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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Caimán (II)

Claro que peores han sido los cuchitriles donde ha vivido antes, sobre todo con los viejos, los pobres; hay que ver aquella primera donde nació, un cuartucho por el centro de la ciudad, la casa de una tía de su padre, donde dejaron instalar de mala gana a la joven pareja, de forma provisional, el cuarto de tender en la azotea, doscientas pesetas mil novecientos cincuenta y siete, año del Señor, no tenían otro sitio donde meterse y además Secundino, el que iba a ser su padre, había luchado lo suyo para que la casa pasara a sus tías, ya que su tío había muerto sin hijos y por ello la mitad de la casa correspondía a la suegra, pero al fin, y gracias a lo que se movió el recién casado, arreglaron los papeles y se quedaron las viejas con la casa.

Unas santas que iban a comulgar todos los días y a darse golpes de pecho, y luego venían a controlar el menor movimiento de Eloísa, embarazada ya de Miguel, o el beso de llegada del trabajo de Secundino, espiado, y el menor susurro, y el más leve gemido, y el ruido del somier en la noche cuando volvía con la fiambrera vacía y cansado como un perro.

Pasaron a la ofensiva cuando nació el niño, que lloraba y molestaba y estaba vivo y les recordaba que eran tierra estéril, y cuando empezó a caminar se dedicaron a poner tablas con tachas hacia arriba al lado de la habitación, bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, para que el niño se clavara y no se le ocurriese bajar las escaleras, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza, y Eloísa callaba y lloraba, para qué predisponer al marido con su familia, y luego pusieron gallinas al lado del cuarto, en la azotea, a tí celestial princesa Virgen Sagrada María, y los bichos se metían en el pequeño ático, y luego se ponían a criticar en voz bien alta para que se fueran, mira tú que cruz, aquí metidos, no les da vergüenza, como si la casa fuera suya, te ofrezco desde este día alma vida y corazón, y como por fin no se iban y no los podían echar así como así porque eran inquilinos, los denunciaron por arreglar un poyo de cocina para poder comer, mírame con compasión no me dejes Madre mía, y negaron en el juzgado que le hubiesen dado permiso a Secundino para tal obra ilegal, ni siquiera reconocieron que se lo hubiera pedido, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra, y los tres a la calle, quizá mejor, adiós a las torturas, focas, solteronas, reprimidas, mierda.


Bocas de ceniza, de Rodolfo Santana

1 comentario:

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE


DESEANDOOS UNAS FIESTAS ENTRAÑABLES DE NAVIDAD 2009 ESPERO OS AGRADE EL POST POETIZADO DE CREPUSCULO.

José
ramón...