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miércoles, 28 de octubre de 2009

Asignatura

Como no conocían el porqué de las cosas, los primitivos humanos tenían miedo de todo. A fin de dar una explicación a los fenómenos naturales, se inventaron los dioses. Y surgieron los brujos y hechiceros que explotaron la idea de la divinidad en su propio beneficio, haciéndose pasar por delegados de los dioses. Así, de paso, evitaban tener que trabajar. Este es el origen de la religión.

Sin embargo, algunas personas comenzaron a usar las neuronas para encontrar una explicación lógica a los fenómenos naturales. De esta manera nació la filosofía, como una crítica de las creencias religiosas. Desde entonces persisten dos bandos opuestos: el de la religión y el de la ciencia.

Sin embargo, los profesionales de la superstición no han abandonado, derrotados, el campo de batalla. Los brujos se elevaron al rango de sacerdotes, y crearon la justificación para reyes, imperios y esclavitud: la tan socorrida "voluntad divina". Hasta hace muy poco manejábamos unas monedas que, junto a la cara de Franco, llevaban la leyenda "caudillo de España por la gracia de Dios".

Todavía hoy, con nuestros impuestos (e independientemente de lo que pongamos en la declaración de la renta) sostenemos a un montón de curas, monjas y obispos por su católica faz. Y ello mientras los demás sufrimos un paro creciente y una precariedad en el empleo decimonónica.

Las ideas de la razón, traídas por la revolución francesa, vuelven a ser puestas en entredicho. Entre ellas, la de la separación de la Iglesia y el Estado. El dinero público sigue pagando la catequesis privada de los católicos, incluidos el uso de colegios y los salarios de los comisarios religiosos nombrados por el obispo de turno.

La "asignatura" sigue pendiente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los dioses no fueron inventados por la humanidad, fueron colocados por la raza extraterrestre que nos manipuló genéticamente e inculcó las religiones para dividirnos y esclavizarnos: (David Icke- El mayor secreto, el libro que cambiará el mundo).

Salvador Freixedo: Defendámonos de los dioses

Sacharias Sitchin: Crónicas de la tierra.

Saludos