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martes, 16 de diciembre de 2008

Plan Bolonia: la Universidad tóxica

Para el capitalismo todo es mercancía, todo es negocio: la vida, la muerte, la virtud y el vicio, la salud y la enfermedad. Mucho estaban tardando en asaltar un sistema universitario que, encima, permite que cierto número de hijos de los trabajadores -por reducido que sea- tenga acceso a una formación superior y puedan competir por los mismos puestos de trabajo que los hijos de los capitalistas. Para ese saqueo se puso en marcha el llamado Plan Bolonia.

Lo que el Estado capitalista español pone en marcha, subiéndose en el barco -corsario- de Bolonia es la sustitución de Diplomatura y Licenciatura por Grado y Máster. El Grado no es otra cosa que lo que hasta ahora era la FP, aunque con 4 años y 240 créditos. De estos 60 serán de formación básica, 60 directamente en práctica en empresa (por supuesto no pagadas), y entre 6 y 30 para el trabajo de fin de grado. De esta forma quedan tan sólo 90 créditos (año y medio) de formación relacionada con la titulación.

Las atribuciones profesionales que actualmente se garantizan con las Licenciaturas y Diplomaturas desaparecen. De modo que vamos a tener arquitectos que no pueden firmar proyectos o licenciados en derecho que no pueden ejercer de abogados. El título no servirá de nada: un simple graduado en una “formación general”, dirigida a la creación de una bolsa de trabajadores precarios y dóciles, en tanto no se “especialicen” con el Postgrado.

Un Postgrado queda reservado para los pocos que puedan pagar precios entre tres y seis veces por encima de los actuales. Pero el estado “democrático” burgués tiene la “solución”: las becas serán sustituidas por las becas-préstamo, de forma que el estudiante se hipoteque a cuenta del salario que cobre al salir de la Universidad. Negocio redondo, o sea. Y al servicio de ese negocio, como empleados de las grandes corporaciones capitalistas, implantan el Plan Bolonia los correspondientes gobiernos europeos.

Eso sí, se sobrecargan las horas lectivas de forma que aquellos estudiantes que necesiten trabajar les será imposible compaginar los estudios con el trabajo. Si ya es clasista, la Universidad va a serlo ahora mucho más.

Pero lo peor es que quién evalúa y determina los planes de estudio de las distintas titulaciones Grados será la llamada Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), un organismo no universitario donde se encuentran representados los grandes capitalistas de forma directa. Tienen razón los universitarios cuando denuncian que se pretende reducir la Universidad a mero centro de adiestramiento para el ejército de reserva de mano de obra barata de las grandes corporaciones capitalistas. Y que las carreras humanísticas -criadero de rojos- están llamadas a desaparecer.

Y para defender esa timba, los gobiernos de la “democrática” Europa están dispuestos a sacar a la calle toda la artillería represiva contra las protestas estudiantiles, especialmente alarmados de que puedan desbordar ese ámbito al calor -o más bien al frío- del deterioro que en las condiciones de vida de la mayoría está generando la crisis del imperialismo.

Este gran negocio no deja de ser un “activo tóxico” a medio y largo plazo, bajando drásticamente el nivel de una formación universitaria que no estará regida por los principios de la ciencia y el conocimiento. Para un país como Canarias, cuyo futuro depende en lo fundamental de la capacidad de su propia gente, estamos hablando de una auténtica catástrofe.


Daniel Viglietti canta Me gustan los estudiantes

1 comentario:

Margarita dijo...

Suben los grados en pleno invierno. Estudiantes que se niegan a aceptar un tratado que no es un tratado, un acuerdo que no se les ha tenido en cuenta, pero yo me pregunto¿Y los que hemos sido estudiantes?. ¿DÓNDE SE QUEDAN NUESTRAS CARRERAS?.
Una servidora ahora casi sin título, sin ir más lejos, estudió una diplomatura para ejercer la docencia de una especialidad que ahora mismo no existe, una licenciatura que desaparece, un Máster que no se sabe muy bien en que quedará, 107 cursos de especialización, que como no son de postgrado no se sabe bien en que se convertirán y un Experto Universitario de la UNED que ni se nombra y creo que sin validez en el acuerdo de Bolonia.

¿Cuánto tiempo perdido?. Casi con nostalgia por las parrandas perdidas, por las horas con la mirada fija en unos libros que nunca tenían final, me acuerdo de aquella canción de nuestro querido Pablo Milanés "Dónde andarán los amigos de ayer...".

Y de aquella verdad que me decía mi padre: "La experiencia es un GRADO", me asalta una duda: ¿Se contará en el PLAN BOLOGNA?.

Me queda la satisfacción de entender a los miles de estudiantes que salen a la calle y que junto a ellos debemos estar, ya que en el pasado, ahora en el presente nos han arrebatado nuestro esfuerzo, pero el futuro que pretenden, se lo vamos a arrebatar con nuestra lucha desde hoy y ahora.

SÓLO SE PIERDEN LAS BATALLAS QUE SE ABANDONAN.