Social Icons

rss feed email

domingo, 31 de agosto de 2008

Ciudad

Se acaban las vacaciones para la mayo-ría, pero yo empiezo a disfrutar de la mejor mitad de las mías: me quedo en la ciudad en el momento en que despierta nuevamente a la actividad.

Decía Pericles que "lo mejor del mundo viene a la ciudad". Para los que nos criamos entre laderas y barrancos, la ciudad era el deslumbramiento. Las luces de neón, los cines, las tiendas, las plazas, el bullicio. Y la gente. Sobre todo la gente: la maravillosa cantidad y variedad de personas.

Hace treinta años, la ciudad era también el aprendizaje de ser ciudadanos, de luchar por la democracia, de asaltar las calles porque ya era hora de "pasearnos a cuerpo". De la cultura. De la felicidad, porque "la felicidad está en la libertad, y la libertad en el coraje", como explicaba Pericles, que fue el mejor alcalde del mundo. Sí, ser ciudadano es ser habitante de la civitas. De la polis.

También es cierto que esta esta maravillosa ciudad mía, Las Palmas de Gran Canaria, se ha convertido en un puzzle de obras. En un bombardeo continuo de pelotazos inmobiliarios. De zanjas, de cemento, de ambición. De voracidad desbocada. En un laberinto de grandes superficies, donde los tenderos imponen su ley. Carreteras sin límites para poder vender coches, en una alocada carrera hacia ninguna parte, sin freno ni marcha atrás. Aparcamientos en vez de moradas. Manzanas de oro en vez de convivencia.

No, no es esta una ciudad amable. La inventiva de los depredadores no duerme. Maquinan para convertirla, si da dinero, en una cueva de hormigón. Una "bóveda de acero" de las que imaginó Asimov. Y en la que ya sólo somos una masa gris de consumidores y usuarios, porque se nos ha olvidado que podemos ser otra cosa. Porque hemos dejado nuestras calles y nuestras casas en manos enemigas. Su futuro ya no nos pertenece.

Y, sin embargo, sigo recorriendo las calles para encontrarme con la gente. Con las mujeres, con los hombres, con los niños. Con la ciudad paralela, alternativa, periférica. Con los ciudadanos.


Rubén Blades canta Patria



1 comentario:

Alma Cándida dijo...

Querido Teo, aquí Paula N.

Yo comparto ese amor por la ciudad, por Las Palmas de Gran Canaria, LPGC pa los amigos, a pesar de que no llevo una vida muy callejera...

Un placer leerte, visitaré más tu blog, y si quieres ver cositas que escribí sobre LPGC, pásate por el mío, creo que en el mes de junio fue cuando más entradas puse sobre el tema.

Un abrazo.