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miércoles, 11 de junio de 2008

Bésame, androide

Lo que planteaba Philip K. Dick en su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctri-cas? -que dio lugar a la película Blade Runner- se va quedando chiquito. Mañana jueves y pasado viernes se celebra un encuentro de especialistas en robótica en la Universidad de Maastricht, en el que el tema central es la relación entre seres humanos y autómatas.

La prensa anuncia que la estrella del encuentro es un robot, al que llaman Andy, supuestamente capaz de mantener relaciones sexuales con humanos. Entre otras cosas, ofrece "un sistema de felación de intensidad variable". Para mear y no echar gota.

El investigador británico David Levy considera que el robot sexual "creará un nuevo orden mundial". Según él, los robots nos enseñarán prácticas sexuales que ni hemos imaginado y que hasta nos remorderá la conciencia si les somos infieles. Ya ven, sexo futurista pero con todos los componentes judeocristianos.

Precisamente, el gran “problema técnico” que tienen es que los robots, hasta ahora, no diferencian entre una persona y otra, lo que podría derivar en constantes infidelidades que romperían la "relación". Pero según Levy, los progresos serán rápidos y dar a los robots sentimientos humanos como la empatía, el humor, la comprensión y el amor "no es más que un problema tecnológico".

El robot, además, será como el kamasutra: se le podrán instalar centenares de posturas y ser configurado en "modo aprendizaje" para quienes practiquen tan complicada masturbación –que de eso, al fin y al cabo, se trata- con este macro consolador. Todo será ajustable, desde la profundidad de la vagina y la talla del pene, hasta el olor corporal y la temperatura.

El capitalismo muestra una vez más como ve el sexo: como pura mercancía. Claro que es, también, como ve a los seres humanos. Especialmente a las mujeres, que han sido cosificadas como meros agujeros a lo largo de la historia.

Qué quieren que les diga, yo estoy más con lo que cantaba Mario Benedetti:

USTEDES Y NOSOTROS

Ustedes cuando aman
exigen bienestar,
una cama de cedro
y un colchón especial.

Nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar:
con sábanas, qué bueno,
sin sábanas da igual.

Ustedes cuando aman
calculan interés,
y cuando se desaman
calculan otra vez.

Nosotros cuando amamos
es como renacer,
y si nos desamamos
no la pasamos bien.

Ustedes cuando aman
son de otra magnitud:
hay fotos, chismes, prensa,
y el amor es un boom.

Nosotros cuando amamos
es un amor común,
tan simple y tan sabroso
como tener salud.

Ustedes cuando aman
consultan el reloj,
porque el tiempo que pierden
vale medio millón.

Nosotros cuando amamos,
sin prisa y con fervor,
gozamos y nos sale
barata la función.

Ustedes cuando aman
al analista van:
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal.

Nosotros cuando amamos,
sin tanta cortedad,
el subconsciente, piola,
se pone a disfrutar.

Ustedes cuando aman
exigen bienestar,
una cama de cedro
y un colchón especial.

Nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar:
con sábanas, qué bueno,
sin sábanas da igual.

So What, de Miles Davis (arreglos de Rodolfo Santana)

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